martes, 12 de marzo de 2013

La ventana que da Luz





De repente luego de almorzar, me quedo un rato en la mesa, me termino una copa de vino, la música clásica y la sensación de soledad me tranquilizan como una droga y me envuelven en la vida. Una vida con vos y un espacio:

Nuestros juguetes se hablan, se miran, se sonríen e intercambian colores. Mares por todos lados y flores ambulantes en rincones de sensaciones.

Esta vez la paleta de color no se define y es un sin fín de espectralidad que nos abraza.

Olor a ropa limpia y de repente me dio ganas de escribir, me encontré conmigo pero voy a dejar que pase el tiempo para mostrártelo. Dejar que este remolino me sacuda, aprovechar que esta quietud me establezca y que nos encuentre ahí, pintando mandalas en la arena.

SensibilidadAmarilla - Boedo, 31 de marzo 2012