De repente luego de almorzar, me quedo un rato en la mesa,
me termino una copa de vino, la música clásica y la sensación de soledad me tranquilizan
como una droga y me envuelven en la vida. Una vida con vos y un espacio:
Nuestros juguetes se hablan, se miran, se sonríen e
intercambian colores. Mares por todos lados y flores ambulantes en rincones de
sensaciones.
Esta vez la paleta de color no se define y es un sin fín de
espectralidad que nos abraza.
Olor a ropa limpia y de repente me dio ganas de escribir, me
encontré conmigo pero voy a dejar que pase el tiempo para mostrártelo. Dejar
que este remolino me sacuda, aprovechar que esta quietud me establezca y que
nos encuentre ahí, pintando mandalas en la arena.
SensibilidadAmarilla - Boedo, 31 de marzo 2012
SensibilidadAmarilla - Boedo, 31 de marzo 2012


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